Autores:
Luis Alberto López Rafaschieri y José Alberto López Rafaschieri
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A estas alturas de la crisis financiera internacional, los izquierdistas se imaginaban que Estados Unidos ya estaría sumergido en una desolación parecida a la de Terminator Salvation, con el nuevo robot T-800 causando estragos en la resistencia humana.
Dijeron de todo: Que Estados Unidos se estaba derrumbando, que el capitalismo llegó a su fin, que Marx tenía razón, que el libre mercado era insostenible, que había que nacionalizar las empresas privadas, que esta crisis sería peor que la del 29, que venían más quiebras, que el dólar estaba acabado, que había que sacar el dinero de Estados Unidos, etc, etc, etc. Intentando convertir la crisis financiera 2008-2009 en una evidencia que demostrara la supuesta inviabilidad del capitalismo.
Pero desafortunadamente para la izquierda, el pensamiento marxista se volvió a equivocar. Para finales de 2009, los expertos coinciden en que la crisis que se llevó a Chrysler y General Motors comenzará a superarse en el mundo desarrollado, como lo dijimos aquí desde que comenzó el asunto.
Con esta recuperación, el libre mercado mantendrá su lugar como el mejor modelo económico conocido, desde que nació en el siglo XVII. Mientras que el socialismo, por sus irreparables defectos, no ha aguantado 100 años en ninguna parte.
Desde el siglo XIX Marx y los socialistas han estado haciendo profecías fallidas, tratando de relacionar falazmente cada problema económico con el fin del modelo capitalista. En cada crisis dicen “ahora sí, ahora sí”, pero siempre terminan decepcionados porque los hechos una y otra vez se ponen en contra del socialismo.
Así que la crisis económica 2008-2009 pasará a ser ahora un recuerdo más en el álbum de los obstáculos superados por el capitalismo. Su destino será hacerle compañía a otras memorias como la revolución bolchevique, la Gran Depresión, las dos guerras mundiales, la Guerra Fría, la guerra de Vietnam, el embargo petrolero árabe, el colapso del patrón oro, la crisis asiática y los atentados del 11 de septiembre. Sucesos que, aunque ideológicamente estremecieron al mundo, no pudieron hacerle al libre mercado lo que la caída del Muro de Berlín le hizo al socialismo.
Al final del día el marcador de la historia se inclina, como siempre, a favor del modelo con mejores resultados. La superación de la crisis financiera 2008-2009 es otro punto para la democracia y el libre mercado, en tanto que el socialismo y la izquierda siguen perdiendo el juego.
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